Buscamos contribuir en la reactivación de corredores biológicos mediante la regeneración de la vida mircobiana del suelo y la preservación e incorporación de diversas especies vegetales y elementos de la naturaleza.
El siete colores, “Tachuris rubigastra”, es un ave nativa del centro sur y de la región andina del centro oeste de América del Sur. Habita en zonas húmedas e inundables, cercanas a ríos y lagos y tiene gran presencia como residente de humedales. Es un indicador de biodiversidad, por lo que nos tomamos de su nombre, como una forma de honrar a aquellos seres que viven íntegramente inmersos en su hábitat natural.
El siete colores viene a evidenciarnos que tanto él, como cada habitante de la Biósfera, es y somos parte de la Naturaleza,

Es a partir de este modelo de existencia mecánico e infundado que sentimos un fuerte llamado a preservar lo que aún nos queda de patrimonio natural, entendiendo que el ser humano no está por sobre los otros componentes de la Naturaleza, sino que somos también uno de los elementos que la constituyen. Bajo esta primicia, creemos fervientemente que se puede llevar acabo cualquier actividad e intervención humana, la labor consiste en estudiar y comprender los diversos contextos en donde se desarrolle cualquier proyecto o desafío, integrando los requerimientos y anhelos sociales como parte del paisaje natural.
Equipo
Paula Vilugrón Constanzo
Arquitecta
Francisco Gaínza Álvarez
Arquitecto
Natalia Avsolomovich Falcón
Arquitecta
Ignacio Andrés Zúñiga Álvarez
AgrónomoCuéntanos sobre tu proyecto o ponte en contacto con nosotros